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miércoles, 1 de febrero de 2017

Espera, frena y párate a pensar.

A veces necesitamos rebobinar y hacer balance de todo aquello que hemos ganado,
y de vez en cuando también de todo aquello que hemos perdido.
Y sobre todo, de todo aquello que hemos aprendido.
Hay ciertos momentos en los que no nos reconocemos, en los que nos perdemos y enfrascamos en una vorágine de sinsabores que creemos que nos viene grande afrontar. Nos regocijamos en nuestra nuestra propia insatisfacción y lo adoptamos como lo propio y aceptable, condenando nuestra existencia a un presente completamente vacío y trascendente, marcando lo que se es y lo que se será, sin mostrar un ápice de reticencia. Y créeme, esto no tiene nada de malo siempre y cuando decidas adoptar cierta forma de vida como una decisión personal y por supuesto, sin prejuzgar que el resto se niegue a ver y afrontar la vida de igual forma.

En pocas palabras, sin necesidad de florituras ni diccionarios; no es culpa de otras personas que tú decidas libremente gritar a los cuatros vientos: "la vida es una mierda", tampoco es culpa del cosmos, el karma, la vida o cualquier Dios. No, no lo es. Es culpa tuya. Es culpa mía. Es culpa de cómo decides verlo, vivirlo, expresarlo y sentirlo. No, no es algo generalizado y por supuesto que no puedes evitar todo ese sin fin de situaciones que te harán replantearte todo tu mundo, pero si está en tus manos administrar y gestionar tus emociones y aprendizaje, sin necesidad de dañarte a ti mismo ni a tu alrededor.

Despierta, avanza y crea.
Es lo único que puedo decir.

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Hacía mucho que no necesitaba soltar todo lo que me acompaña. Pero esta vez si que lo he necesitado y como esta es mi mierda, bienvenida sea.
Nunca me he sentido tan juzgada, perdida y frenada como en estos últimos meses. Y sin miedo a equivocarme, también sola. Principalmente porque ella se fue, pero no ha sido lo único que ha desaparecido.

He necesitado escucharme, plasmarlo y ahora, unos meses después de escribirlo, he necesitado releerlo y en parte, compartirlo. Y sí, me perdí, estuve buceando entre todo lo que no quería durante más tiempo del que a mí misma jamás me hubiera permitido.

Y joder, 3 meses después sigo viendo la vida como algo asombroso y maravilloso.
Es finita y se va, no lo olvidemos.
El tiempo no acompaña a los soñadores...







lunes, 16 de enero de 2017

Grito en el cielo

Lo he intentado.
Y no me amedrenta el saber que también he fracasado.
He aprendido y he vivido,
He amado y lo he olvidado,
Y aún así he sentido, que esta guerra no era mi sino,
Que sentiros ya no era lo mío
Y que los abrazos dieron paso a la frustración
Y la soledad al desconsuelo
De no querer creer una derrota
¿Qué hacer cuando algo te llena y ya no lo notas?
¿Cuando la ilusión abre las ventanas de lo utópico?
Cuando lo que creíste real, ya no está.
No existe, no es verdad.
Cuando te sientes sola
Porque lo estás
Y acabas abrazándote a cualquier esquina que sepa abrazar,
A cualquier cerveza que te haga olvidar
Que la vida sin ella ya no es lo mismo
Que las sonrisas duelen,
Los besos queman,
Y los dedos que te señalan se caen.
Y llega la incomodidad del destiempo,
la zozobra de la impaciencia
y la calma del desapego,
La comunicación irracional y las palabras vacías
Los silencios incómodos y el recordar
Y esperar
Y seguir esperando que pase algo que te diga que si,
Que ya es hora de dejar ir
Todo aquello que has intentado
Y que rendirse tal vez, es la opción del valiente,
Y que el cobarde tal vez, sea el que abraza en silencio
Y juzga a viva voz.

Querer no es suficiente y yo,
sigo intentando escapar de mi mente,
que vengas y me digas que no te has ido,
Que la vida me de todo lo que me quito contigo.

sábado, 26 de noviembre de 2016

Un día de mierda.

"Hoy será un día de mierda, y toda la culpa será mía. Hoy será un día de mierda, estoy tan cansado que ni puedo llorar."
Sidonie.

Llevo inmersa en un día de mierda constante desde Agosto, mierda bañada a veces con tintes neutros y de falsa purpurina de mala calidad. Pero a veces, solo a veces, ocurre algo que hace que una sonrisa tímida me visite fugazmente, y quizá todo lo anterior esté justificado por ese puto momento. Y es que hay alguien ahí esforzándose para sacarte una sonrisa, ¿no es eso lo suficientemente guay de por sí? 

- No acabo de conectar con la gente. O directamente me parecen estúpidos...
- A mí me pareces un tipo guay. Así como dato de Sábado.
- ¿Te acuerdas cuando me pediste que te dijera algo bonito? Te iba a decir exactamente eso... que eres una tía muy guay. 
- Es una de las mejores cosas que se le puede decir a alguien... Y una de las mejores que escucho en mucho tiempo.
- Bueno, seguro que tú ya sabías que eres una tía guay. La gente guay de verdad supongo que lo sabe o por lo menos lo intuye.
- Tú y yo lo sabemos de verdad.

"Todo nos parece una mierda, todo nos parece una mierda, menos lo vuestro."
Astrud.

jueves, 17 de noviembre de 2016

BOATS

Por aquellos tiempos ambos seguían creyendo en lo atemporal que era todo lo que compartían y se miraban de esa forma que se miran dos adolescentes que se creen capaces de todo. Se lucían como el trofeo del que te sientes más orgulloso, se bebían la vida en la boca del otro y cada tarde desquiciaban a todos los vecinos entre risas y gemidos. 
Pasaban por aquella calle prácticamente a diario cuando aún se comían el uno al otro en cada esquina, y a mitad de camino, ambos se quedaban embelesados ante aquella casa, aquella casa que curiosamente estaba numerada con esa cifra cualquiera a la que le habían dado un significado especial. Era distinta a todas las casas de la zona. Recta, cuadriculada y transmitía una sensación fría y de abandono. De grandes contrastes, donde el blanco y un verde jaspe precioso eran los protagonistas de todo el barrio. Ellos bromeaban con la idea de que algún día tendrían una casa incluso más bonita que aquella, incluso años después, dibujaron juntos un boceto de lo que llamarían hogar algún día. Él además, dibujo una pirámide de prioridades en la que, como no, ella coronaba victoriosa la cúspide.También jugaban a imaginar qué clase de personas vivirían en esa casa; meses después descubrieron que estaba abandonada, y no entendían que tipo de gente sería capaz de construir una casa así para luego abandonarla. - ¡Algún día será nuestra!- Le decía mientras la abrazaba por detrás y le besaba el cuello, ella mientras tanto, sonreía, se daba la vuelta y le estampaba un beso. Escenas similares a ésta se repitieron durante años, en los cuales fueron abandonando la inocencia de la juventud y la casa, cada vez más, se veía más abandonada, sucia e incluso derruida. Casi tanto como lo que les unía.

Hoy no se miran a la cara y a penas se reconocen, y cuando lo hacen, miran hacia otro lado con una falsa apariencia de disimulo.
Él dice por ahí que es una loca y una desquiciada, que solo escribe gilipolleces y que la única manera de tenerla contenta es dejando que sea la protagonista de todo, porque nunca tiene suficiente.
Ella, no titubea a la hora de decir que él es un niñato inmaduro y un egoísta incapaz de mirar más allá de su ombligo; un inseguro al que hay que besarle el culo a diario para que se crea alguien.